
De 250 dólares a establecer una marca en una industria regulada con Felipe Muñoz
En este artículo aprenderás cómo partir importando con muy poco capital en una industria altamente regulada, qué desafíos reales existen al traer insumos agrícolas a Chile y por qué la logística, la regulación y el cumplimiento fueron claves para escalar el negocio de Delaferia.
Emprender importando en un mercado altamente regulado
Felipe Muñoz es abogado y fundador de Delaferia, una empresa que nació en un contexto donde el mercado del cannabis aún no estaba desarrollado y existía una fuerte incertidumbre legal.
Desde el inicio, el proyecto se planteó como un espacio comercial que buscaba empujar la regulación desde el mercado, operando de forma abierta y documentada.
A diferencia de otros rubros, importar en esta industria implicaba convivir con fiscalizaciones, interpretaciones legales cambiantes y un alto nivel de exposición.
No se trataba solo de traer productos, sino de hacerlo entendiendo el marco normativo y anticipando riesgos.
Felipe comenzó el proyecto mientras estudiaba Derecho, combinando formación académica con experiencia práctica. Ese cruce entre conocimiento legal e importación fue determinante para la forma en que el negocio se estructuró desde el primer día.
Comenzar a importar con apenas 250 dólares
El punto de partida de Delaferia fue mínimo. Felipe inició el negocio con 250 dólares, correspondientes a su sueldo como mesero, que decidió destinar a un primer pedido de prueba.
“Literalmente lo que pasó fue que hice el primer pedido con esos 250 dólares que fue como un capital de riesgo” — Felipe Muñoz
Ese primer pedido permitió validar que existía demanda real. Durante más de un año, todo lo que ingresaba al negocio se reinvertía, sin retiros personales ni endeudamiento. El crecimiento fue orgánico y sostenido, ajustado siempre al flujo de caja disponible.
Este enfoque permitió minimizar riesgos financieros en una etapa donde el contexto legal y operativo ya era incierto por sí mismo.
Cuando el principal riesgo no es logístico, sino legal
A diferencia de muchas historias de importación, en este caso el mayor riesgo no estaba en que la carga llegara o no, sino en las consecuencias legales que podía tener.
“el mayor riesgo no era el tema logístico, era el tema legal” — Felipe Muñoz
Aunque existían fallos previos que abrían el camino, cada importación implicaba asumir que el escenario podía cambiar. Por eso, Felipe dedicó gran parte de su tiempo a estudiar causas anteriores, conversar con fiscales y entender cómo se estaba interpretando la normativa.
La importación se convirtió así en un ejercicio de cumplimiento y documentación constante, donde cada paso debía estar respaldado.
Relación con aduana y organismos fiscalizadores
Con el crecimiento del negocio, la relación con aduana y organismos como el SAG se volvió central. Felipe explicó que, en muchos casos, los mayores problemas no estaban asociados a las semillas, sino a otros insumos agrícolas como fertilizantes y sustratos.
“El tema fertilizante es uno de los temas más sensibles para aduana” — Felipe Muñoz
La estrategia fue siempre operar de frente, con documentación completa, pago de impuestos y trazabilidad clara de los productos.
“Nosotros nunca fuimos de espalda ante nadie” — Felipe Muñoz
Este enfoque permitió sostener la operación en el tiempo y construir relaciones más estables con los organismos fiscalizadores.
Importar distintos productos implica distintas complejidades logísticas
Uno de los aprendizajes clave fue entender que no todos los productos se importan de la misma forma. Mientras las semillas son pequeñas y de fácil transporte, los fertilizantes y sustratos requieren mayor planificación logística, volúmenes más grandes y procesos marítimos más complejos.
“Cuando uno empieza a importar mayores cantidades, es necesario tener un agente de aduana” — Felipe Muñoz
Trabajar con agentes y forwarders especializados permitió anticipar problemas y evitar errores costosos en etapas posteriores.
Buscar proveedores en Europa y Asia
La búsqueda de proveedores fue progresiva y muy manual. En un contexto donde no existían las herramientas digitales actuales, el contacto se realizaba principalmente por correo electrónico y llamadas.
Felipe comenzó asistiendo a ferias internacionales en Europa, especialmente en España, donde logró alianzas con marcas interesadas en entrar al mercado sudamericano.
“Era fundamental encontrar ese partner que también estuviera interesado en ingresar al mercado sudamericano” — Felipe Muñoz
Con el tiempo, Asia se volvió un origen clave para desarrollar productos de parafernalia y avanzar hacia la marca propia, ampliando el catálogo y mejorando márgenes.
La confianza como eje en la relación con proveedores
En una industria regulada, no todos los proveedores están dispuestos a asumir los mismos riesgos. Por eso, la relación debía basarse en confianza y transparencia.
“Hay que tener una relación cercana con el proveedor para que él también esté dispuesto a asumir el riesgo” — Felipe Muñoz
Esto llevó a Delaferia a priorizar relaciones de largo plazo por sobre oportunidades puntuales de precio.
Riesgos fuera de la importación: robos y seguridad
No todos los problemas estuvieron ligados directamente a la importación. A lo largo de los años, Felipe enfrentó múltiples robos que impactaron la operación y la estructura de costos.
“En los 15 años he sufrido unos 6 o 7 robos” — Felipe Muñoz
La dificultad para acceder a seguros obligó a invertir más en seguridad, sumando una capa adicional de complejidad al negocio.
El paso desde importar genérico a desarrollar marca propia
Uno de los grandes puntos de inflexión fue la decisión de avanzar hacia la marca propia. Al inicio, Felipe no veía ese camino como prioritario, pero con el tiempo entendió su impacto estratégico.
“Si yo hubiese desarrollado mi marca propia hace 15 años, quizá la historia sería diferente” — Felipe Muñoz
La marca propia permitió mejorar márgenes, controlar calidad y reducir dependencia de proveedores externos.
La pandemia y el quiebre de stock
Durante la pandemia, la demanda se disparó y el inventario se agotó rápidamente.
“Vendimos literalmente todo el inventario que teníamos en bodega” — Felipe Muñoz
La reposición posterior fue mucho más costosa, obligando a revisar estrategias de importación, volúmenes y precios en un contexto logístico global complejo.
Aprender apoyándose en expertos
Gran parte del aprendizaje vino de rodearse de personas con experiencia en importación y logística.
“Aprendí mucho del forwarder y del agente de aduana” — Felipe Muñoz
Más que buscar al proveedor más barato, el foco estuvo en quienes podían acompañar el crecimiento del negocio y enseñar el proceso completo.
Atreverse antes de tener todo resuelto
El cierre del episodio dejó una reflexión clara sobre emprender e importar.
“Hay que tirarse a la piscina aunque tenga poca agua” — Felipe Muñoz
Esperar a tener todo perfecto puede ser un freno mayor que avanzar con criterio, asesoría y aprendizaje constante.
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Takeaways
Es posible comenzar a importar con poco capital si el crecimiento es orgánico.
En industrias reguladas, el riesgo legal puede ser mayor que el logístico.
Operar con cumplimiento y documentación reduce riesgos a largo plazo.
La relación con proveedores y agentes especializados es clave para escalar.
La marca propia permite mayor control y mejores márgenes.
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